sábado, 30 de julio de 2011

Ninguna protectora del área de Vigo acepta ya más perros


Los refugios se encuentran saturados cuando más cargas suelen tener

Manuela Rodríguez, natural de Ponteareas se dirigía el 7 de julio, como todos los días, a los juzgados de Vigo para iniciar su jornada laboral. Eran las ocho menos cuarto de la mañana cuando, en la carretera de Vilar, en el municipio de Mondariz, se encontró a dos cachorros, de pocos meses de vida, abandonados en la calzada. No dudó en recogerlos.

A partir de aquí se ha dado de bruces con una dura realidad: ninguna de las protectoras de la zona podía recoger en sus refugios a los animales porque todos se encuentran saturados. Os Biosbardos, Animales sin Fronteras, Aspap y todos las protectoras de Vigo y su área de influencia se encuentran en una situación crítica, sin apenas ayudas por parte de la Xunta y de las corporaciones municipales, sobreviviendo a base de las aportaciones de sus socios y de particulares y completamente desbordados de animales.

Actualmente, y ya desde hace unos meses, ninguna protectora puede aceptar más animales en sus refugios por la extrema situación en la que se encuentran. A pesar de llevar denunciando esta situación mucho tiempo, todavía no han recibido las ayudas necesarias de las administraciones para ponerle solución a este problema. Pero todas las personas que trabajan en las protectoras, afirman que el remedio a parte del problema es muy sencillo: la esterilización.

Si los dueños esterilizaran a los animales se solucionaría gran parte de este problema, «pero no lo hacen porque vale dinero», asegura Angie Estévez, una de las empleadas de la protectora Os Biosbardos, en Ponteareas, cuyo refugio se encuentra saturado con más de 170 canes.

La realidad se agrava aún más teniendo en cuenta que el verano es la época del año en que se abandonan más animales. La situación es tan extrema que lo único que pueden ofrecer todas estas organizaciones es poner un anuncio de los animales en sus páginas web y blogs para llamar la atención de alguna familia interesada en adoptar un cachorro.

Otra solución, al margen de las protectoras, sería entregar a los animales a una perrera. Sin embargo, en este caso, si en un plazo de tres semanas no se le encuentra una familia de acogida al cachorro, este será sacrificado, conforme a lo establecido en la ley.


fuente : http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2011/07/27/0003_201107V27C1992.htm

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