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Río de Janeiro. El tiburón de las Galápagos (Carcharhinus galapagensis) ha sido extinto de Brasil, según un estudio publicado hoy en la revista Biological Conservation, en el que se comprueba que el aumento de la pesca comercial acabó con los ejemplares de la especie.
El pez, conocido como tiburón de las Galápagos, era común en el archipiélago de Sao Pedro y Sao Paulo, un área con una gran diversidad de animales marinos situada a 627 kilómetros de la isla de Fernando Noronha, en el noreste de Brasil.
En 1832, Charles Darwin detectó una gran presencia de tiburones de las Galápagos en la zona que rodea Sao Padro y Sao Paulo, aunque estudios más recientes empezaron a mostrar un descenso del número de ejemplares, hasta confirmarse su desaparición.
El último registro de tiburones de las Galápagos es de 1993, y desde entonces no se ha vuelto a ver ningún ejemplar de la especie en aguas brasileñas, por lo que el reciente estudio del biólogo brasileño Osmar Luiz Jr (de la Unicamp) y Alasdair Edwards (Universidad de Newcastle, Gran Bretaña) concluyó que la especie desapareció en 1998 o quizás antes.
La causa de su desaparición fue la pesca de los barcos de atún que hay en la región, ya que no hay ningún control sobre ellos.
La desaparición del tiburón de las Galápagos puede suponer una alteración en el ecosistema de la zona, ya que depredadores intermediarios podrían crecer sin control.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2011/10/23/11266309-confirma-estudio-extincion-de-tiburon-de-galapagos-en-brasilLas muestras genéticas recogidas en el Parque Nacional de Cat Tien (Vietnam) confirman que el rinoceronte de Java fallecido en 2010 era el último de su especie en el país asiático. El animal murió a manos de cazadores furtivos que arrancaron su cuerno para venderlo en el mercado ilegal, según informa WWF.
El cuerno del rinoceronte es uno de los productos estrella de la medicina tradicional china, lo que ha provocado la matanza de cientos de ejemplares en los últimos años, en lo que ya se llama «la crisis del furtivismo».
El trágico descubrimiento publicado hoy en el informe «La extinción del rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus annamiticus) en Vietnam» marca el penúltimo capítulo de una especie. Hace veinte años ya se pensó que este rinoceronte se había extinguido hasta que, en 1988, se descubría una pequeña población en las remotas selvas de Cat Tien. Pero la protección «ineficiente» de la zona ha permitido la caza indiscriminada de estos animales hasta llevarlos a su completa desaparición.
WWF recuerda que originalmente existían tres subespecies de rinoceronte de Java. La más abundante (R. sondaicus sondaicus) sólo vive en el Parque Nacional de Ujung Kulon (Indonesia) y aproximadamente cuenta con 50 individuos. La subespecie de Bengala, Assam y Myanmar (R. sondicus inermis) se encuentra ya extinta. De la tercera subespecie, que originalmente habitaba en Laos, Camboya, Tailandia y Vietnam (R. sondaicus annamiticus) se confirma hoy su desaparación.
Pero la tragedia no es exclusiva del rinoceronte. Muchas otras especies que habitan en zonas protegidas de Vietnam se ven gravemente amenazadas por el tráfico ilegal. Actualmente, el elefante asiático, el tigre, el cocodrilo siamés o el langur de nariz chata de Tonkin (o mono de Dollman) son especies que se encuentran al borde de la extinción en la zona.
Nick Cox, responsable del Programa de Especies del Gran Mekong, se lamenta: «El único modo de conservar las especies amenazadas de Vietnam es proteger sus hábitats y terminar de una vez por todas con la caza furtiva y el comercio ilegal. Necesitamos más vigilantes, más formación, más supervisión y más estudios cuantitativos».
WWF reconoce que la pérdida de hábitat ha jugado un papel clave a la hora de condenar al rinoceronte a su extinción y avisa de que una aplicación inadecuada de la ley, unida a la proliferación de infraestructuras y urbanismo descontrolado a las puertas de sus territorios protegidos, tan sólo conseguirá añadir presiones adicionales a unas poblaciones «ya de por sí extremadamente frágiles».
«Nuestro trabajo en Indonesia es cada vez más complicado. Debemos asegurarnos de que lo que ocurrió con el rinoceronte en Vietnam no se repite en Indonesia», advierte Susie Ellis, de la Fundación Internacional del Rinoceronte.
Fuente: http://www.abc.es/20111025/sociedad/abci-muere-ultimo-rinoceronte-java-201110241905.html






Los investigadores dijeron que en octubre del año pasado, 42 perros fueron maltratados y abandonados, muriendo la mayoría de ellos por las heridas.
El juez Christopher Patterson hizo algunas preguntas a Williams y luego aceptó la petición de los 39 cargos de abuso grave a los animales.
Según la sentencia del tribunal, el acusado: “pasará sirviendo cinco años en el Departamento Correccional de Florida“.
Cuando salía de la sala, Ronald Williams le dijo al juez Patterson: ”Gracias señor, que tenga un buen día“.
Williams recibió la pena máxima permitida bajo la ley estatal. Su abogado dijo que planea apelar el fallo para intentar desestimar el caso sobre una base constitucional.

Los mensajes dirigidos a la protectora cambadesa tienen diferente tono. “En unos nos critican por no hacer nada y dicen que los derechos de los animales no entienden de fronteras pero otros nos dan su apoyo”, explicó Costa. Aunque todos van en una misma dirección: Impedir la contratación de una empresa privada que, consideran, no primará la protección de los perros. Así, algunos exponen la posibilidad de manifestarse o realizar cualquier otro acto de protesta para impedirlo.
La cambadesa comprende el malestar y aseguró que la empresa contratada anteriormente por el Concello de Sanxenxo tampoco “garantizaba” los derechos de los animales. De hecho, “muchos vecinos nos llamaban porque no querían que se llevara a los perros”. Sin embargo, “no podemos más que exponer nuestra opinión y si la hacemos pública es porque hemos recibido multitud de quejas”.
Pero lo que más entristece a la presidenta del Refugio en cuanto al anuncio del Ayuntamiento es que “si van a destinar ese dinero a contratar una empresa, es que nos están muy dispuestos a sumarse a la iniciativa de la Mancomunidade do Salnés para abrir la perrera comarcal”. Unas instalaciones que llevan un año abiertas y están a la espera de financiación. De hecho, la cambadesa asegura que si otros dos ayuntamientos aportaran la misma cantidad “se podría poner en marcha, ya no digo mantener su funcionamiento pero para comenzar sería suficiente”.
“Nosotros no miramos por ningún partido político sólo por los derechos de los animales”, explicó. Asimismo puso de manifiesto que ellos no se pueden concurrir al concurso porque “para empezar, no tenemos medios para atender ese volumen de trabajo y además, el Concello busca empresas no protectoras. Nosotros somos una entidad sin ánimo de lucro no podemos acceder”.
En esta misma línea, la cambadesa manifestó que la administración local debería apostar más por implantar valores entre la sociedad para controlar la presencia de animales abandonados que pongan en peligro a los conductores o den una mala imagen. “En Cambados llevamos 12 años impartiendo charlas en los colegios. Sembramos y ahora estamos recogiendo los frutos porque muchos jóvenes que hace 8 años nos escucharon ahora colaboran con nosotros y en sus casas trasladan esa educación, indicando a sus familiares que deben castrar a los animales y tenerlos con microchip”.
Si Usted vive en la Comunidad de Madrid y tiene la mala suerte de que se le extravía su perro o su gato, ya puede pensar en cómo decirle a sus hijos que no lo volverán a ver vivo, porque esa es la alternativa más probable. Doña Esperanza Aguirre, en su nueva Ley de Protección Animal, reduce de quince a tres días el plazo de espera para matarlos en los centros de recogida. Setenta y dos horas, ese es el tiempo que la Presidenta le otorga de vida a las criaturas que cometieron el “delito” de perderse o de haber nacido sin un hogar
No se queda ahí en sus medidas, pues también prohíbe que se alimente a los animales de la calle, lo que equivale a declarar ilegal la labor altruista de muchos ciudadanos y asociaciones que además de darles de comer - normalmente a colonias de gatos - ayudan a que estén controladas a través de programas de esterilización y atención veterinaria pagada de su bolsillo.
El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, con Doña Esperanza a la cabeza, afirma que con esta nueva normativa se mejora la protección de los animales. Curiosa, pero sobre todo siniestra y cínica la forma de entender el amparo a estas criaturas, cuando en vez de seguir el ejemplo creciente de otros lugares en los que el sacrificio - excepto por razones de sufrimiento e inviabilidad del animal - está prohibido, en su Feudo se les puede ejecutar (porque otro nombre no tiene), con una celeridad propia de ciertos campos dedicados a esos menesteres.
Tengan al menos la decencia de llamarla por su nombre: Ley de Masacre Animal
Imagino que es de ilusos esperar sensibilidad con perros o gatos en quien defiende a ultranza las corridas de toros. Para Doña Esperanza el respeto a estas criaturas no deviene de su condición de seres vivos sino que es una cuestión de propiedad. Así, aquellos animales sin dueño conocido por haberse extraviado o por carecer de él, lo que merecen a su juicio es, según los casos, la desprotección absoluta o la muerte con una inyección barata y de efectos lentos.
Por no afectar esta aberración directamente a humanos probablemente será una noticia sin alcance, como pasa casi siempre. Pero más allá de cuánto se hable o se deje de hablar de la nefasta suerte que estas pobres víctimas corren a partir de ahora en Madrid, lo cierto es que el Gobierno de esa Comunidad legisla para matarlas legalmente con las menores trabas posibles y arremete contra aquellas personas que demuestran una sensibilidad de la que ellos carecen. ¿Ley de Protección Animal? Tengan al menos la decencia de llamarla por su nombre: Ley de Masacre Animal. Esperanza… Su bautizo fue el paradigma del sarcasmo.
Julio Ortega Fraile
www.findelmaltratoanimal.blogspot.com
Santiago, 3 de octubre de 2011. – La muerte de una osa y su cría en una granja de bilis en el noroeste de China, no sólo provocó la indignación por la crueldad implícita en la práctica, sino que también generó el cuestionamiento respecto de si los animales pueden cometer suicidio.
En agosto pasado la hembra se habría quitado la vida azotándose contra una muralla tras haber asfixiado a su hijo. Nadie sabe cómo, pero la osa logro escabullirse y llegar hasta donde se encontraba el osesno que aún se quejaba, luego que los profesionales del recinto le perforaron el vientre para instalarle la sonda que les permitiría recolectar su bilis de por vida.
Si bien científicamente, hoy se acepta y se reconoce que los animales son capaces de experimentar dolor, el que tengan conciencia de sus actos y manifiesten intencionalidad para realizarlos es materia de una lata discusión que se inició formalmente a fines de la década de los ’70 del siglo pasado.
En 1978, Donald R. Griffin creó la etología cognitiva al sugerir que los animales podían ser capaces de pensar y razonar. En sus publicaciones, entre las que se encuentran Question of Animal Awareness (1976) y Animal Thinking (1985), el zoólogo que descubrió el sistema de ecolocalización de los murciélagos, aseguró que el nivel de complejidad y adaptación que muestra el comportamiento animal indica que no son meros autómatas y que pueden pensar, aunque no lo hagan de la misma forma ni sobre las mismas cosas que los humanos.
Las teorías de Griffin, quien falleció en 2003, si bien son aceptadas por parte de la comunidad científica y han servido para impulsar el estudio de los procesos mentales de los animales, también son criticadas pues dependen de la anécdota. Esto lo vuelve subjetivo y con frecuencia se torna antropomorfo. Es decir, se interpreta o se homologan las actitudes animales a las humanas.
Para María José Ubilla, magíster en Etología Clínica y Bienestar y candidata a doctor en Comportamiento de la Universidad Complutense de Madrid, la respuesta a la interrogante sobre la capacidad de los animales para quitarse la vida voluntariamente no es sencilla. Explica que el suicidio implica intencionalidad y hasta hoy los estudiosos de la etología evolutiva, filósofos y psicólogos discuten sobre si los animales tienen conciencia. De ser positiva la respuesta, se podría avanzar en determinar si existe o no intencionalidad en los actos de los animales.
“Habitualmente las personas homologan el comportamiento de sus mascotas con conductas humanas. Científicamente no hay ninguna publicación que hable del suicidio en animales. De hecho, se entiende que la decisión de quitarse la vida requiere de intencionalidad, cuestión que no se ha comprobado en ellos”, explicó Ubilla.
“Si alguien atenta contra su vida se entiende que es un acto que tiene un fin. Si un perro mata o ataca a otro de su misma especie, eso se explica como el resultado de una conducta agresiva o debido al instinto de supervivencia”, precisó la especialista.
De acuerdo a su experiencia clínica, Ubilla explica que lo que más podría asemejarse al suicidio animal es el “learned helplessnes” o síndrome de Desesperanza Aprendida o de Indefensión Aprendida, una condición habitual en animales en cautiverio con bajos niveles de bienestar. “Yo sólo lo he visto en animales de zoológicos. Se manifiesta como una depresión, pero mucho más profunda. Los animales dejan de comer y beber, se les cae el pelo y no muestran conductas propias de la especie como defenderse ante un ataque. Se vuelven hipo reactivos, es decir, no responden a estímulos externos molestos o que les causen dolor”, detalló.
La especialista explicó que a diferencia de la depresión en animales, el síndrome de desesperanza aprendida no tiene tratamiento. “Los animales aprenden que no pueden cambiar su forma de vida. Que no hay otra forma de existir. Por eso es común en ejemplares cuyo bienestar está por el suelo”, dijo.
La desesperanza aprendida fue descrita por primera vez por los psicólogos estadounidenses Martin Seligman y Bruce Overmier en la década de los ’60 del siglo XX, como una forma de explicar los mecanismos de la depresión en humanos. Se define como una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, el animal permanece pasivo frente a una situación incómoda o lesiva, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar sus circunstancias.
La magíster en Etología Clínica y Bienestar, María José Ubilla explicó que cuando un animal sufre de depresión al igual que en una persona, este muestra níveles de serotonina muy bajos. Para revertir esa condición se busca mejorar su bienestar y se estimulan todos sus sentidos. “La idea es enriquecer su hábitat, darle alimento más palatable, forzarlo a hacer más ejercicio, incrementar el estímulo afectivo con su ser de apego (dueño o compañero social de la misma especie); y ocupar fármacos que los ayuden a elevar el nivel de serotonina. Esto por lo general tiene muy buen resultado en pacientes depresivos, pero en los que desarrollan sindrome de esperanza aprendida es poco lo que se puede hacer”.
Aunque científicamente no está descrito el suicido animal, a diario se registran experiencias de dueños de mascotas que indican que sus animales muestran conductas suicidas. Estas van desde el dejar de comer hasta quedarse bajo la lluvia o la nieve sin buscar refugio hasta morir hipotérmicos. Si bien la desesperanza aprendida parece no revertir en animal, Ubilla indica que ante signos depresivos es necesario consultar a un especialista en conducta. “Es probable que el veterinario que habitualmente atiende a sus mascotas no se de cuenta de lo que ocurre o no pueda indicar un tratamiento adecuado que ayude a cambiar la conducta del paciente. Por eso es necesario recurrir a un etólogo, un especialista, que tiene las herramientas y el conocimiento para mejorar la condición de ese paciente”.
Fuente: http://www.prensanimalista.cl/web/2011/10/04/animales-suicidas-vivir-con-desesperanza/